Historia del Término Municipal de Mediana de Voltoya. Miriam García Galán

En 1085 el rey de Castilla Alfonso VI (1040-1109) conquistó Toledo quedando el amplio y semidespoblado territorio que hay entre los ríos Duero y Tajo listo para emprender la inmensa labor de repoblación que este monarca se propuso llevar a cabo.En los años posteriores a la toma de Toledo comenzaron a llegar a Ávila grupos de riojanos, navarros, vascos, burgaleses, aragoneses y sorianos con el objeto de repoblar el nuevo territorio ganado al enemigo, y fue Raimundo de Borgoña († c. 1107), yerno de Alfonso VI, el encargado de dirigir tal empresa.

En 1085 el rey de Castilla Alfonso VI (1040-1109) conquistó Toledo quedando el amplio y semidespoblado territorio que hay entre los ríos Duero y Tajo listo para emprender la inmensa labor de repoblación que este monarca se propuso llevar a cabo. En los años posteriores a la toma de Toledo comenzaron a llegar a Ávila grupos de riojanos, navarros, vascos, burgaleses, aragoneses y sorianos con el objeto de repoblar el nuevo territorio ganado al enemigo, y fue Raimundo de Borgoña († c. 1107), yerno de Alfonso VI, el encargado de dirigir tal empresa. La motivación que hizo que muchas personas emprendiesen un duro viaje desde sus lugares de origen hasta el nuevo territorio conquistado que se hallaba tan cerca de la nueva frontera con Al-Andalus con todos los peligros que ello conllevaba debió ser enorme y probablemente fruto de las promesas que les hicieran Alfonso VI y Raimundo de Borgoña. Se desconoce si las aldeas de la Tierra de Ávila, que nacieron en estos primeros años de repoblación, respondían a un reparto que integrase lugares con restos de construcciones de épocas anteriores, y que incluso pudiesen estar habitados, o se eligieron porque su ubicación respondía a necesidades estratégicas o bien porque reunían las condiciones que necesitaban los repobladores.

Se sabe que eran núcleos de población con pocos habitantes, muy próximos entre sí y cercanos a ríos y a fuentes. La vida de los vecinos de las aldeas se organizó entorno a la parroquia y al concejo (2), y su día a día consistió en la puesta en cultivo de tierras que ganaron al monte o al bosque, la cría y cuidado de ganado y de sus huertos, la construcción de molinos y el mantenimiento de sus corrales y sus casas. Junto a la pequeña propiedad libre coexistió la propiedad comunal que eran los ríos, montes, y dehesas. Esta propiedad común podía ser utilizada por todos los miembros de la aldea. Semanalmente acudían a los mercados de la ciudad de Ávila para adquirir, vender o cambiar mercancías tanto de uso como de consumo y su vida social giraba alrededor de los trabajos que hacían en común, de las fiestas religiosas y de otras de carácter conmemorativo.

Pagaban impuestos al Concejo de la Ciudad de Ávila, a la Iglesia, al Rey, y en caso de que la aldea perteneciese a un señorío, además, a su señor. Aquellos de los repobladores que trajeron consigo caballos aptos para el combate y armas adecuadas también emprendieron el viaje hacía la frontera no sólo en busca de fortuna, también anhelaban mejorar su status. Y algunos lo consiguieron, pues el hecho de poseer montura les hacía estar siempre preparados para la batalla y también para el reparto del botín. Fue este grupo de hombres el que protegió a las familias que vivían en las aldeas de los ataques del enemigo ya fuera cristiano o musulmán. Hemos de tener presente que Ávila no dejó de ser frontera hasta el año 1230 en que con el rey de Castilla Fernando III El Santo (1201-1252) se unificaron de forma definitiva los reinos de Castilla y de León , pues habían sido separados tras la muerte de Alfonso VII (1105-1157) .

Además, Ávila se vió inmersa en la guerra civil que enfrentó a los partidarios de Alfonso VII tras la muerte de su padre y su abuelo, y a los partidarios del rey de Aragón Alfonso I El Batallador († c. 1134), segundo esposo de la reina Urraca (1080-1126) y madre de Alfonso VII, por la sucesión al trono de Castilla. En esta cruel contienda Ávila siempre estuvo de parte de Alfonso VII (el Rey Niño), y Blasco Jimeno  fue su protector. Hasta entonces los descendientes de los primeros repobladores que llegaron con caballos siguieron combatiendo y protegiendo a la ciudad y a sus aldeas de los ataques enemigos. Entre este grupo de caballeros hubieron hombres que destacaron sobre el resto y fueron los que dieron origen a los linajes de la ciudad de Ávila, y tanto los monarcas como el propio Concejo de la ciudad del que formaron parte les otorgaron señoríos, bienes y favores por sus servicios y lealtades.

Los descendientes de algunos miembros de estos linajes son los que aparecen en los documentos de los siglos XIII, XIV, XV y XVI que se detallan en las páginas siguientes. En cuanto al origen de los repobladores que habitaron Mediana contamos únicamente con al información que nos aportan los topónimos. Existe un pueblo en el Valle del Ebro cerca de Zaragoza que se llama Mediana de Aragón.

Sabemos que hubieron repobladores aragoneses que trajeron consigo los nombres de sus lugares de procedencia y los ejemplos más cercanos los encontramos en Bernuy y Berrocalejo de Aragona. No debemos descartar la posibilidad de que con Mediana ocurriese lo mismo. Pudieron llegar a finales del siglo XI tras la conquista de Toledo, o tras el matrimonio del Alfonso I El Batallador con la reina Urraca, motivados por las promesas que les hicera su rey.

En el actual término municipal de Mediana existieron cuatro núcleos de población de los cuales el más importante fue Mediana. En él se construyó la iglesia de San Bartolomé. Los restantes fueron sus anejos, Voltoyuela, Rivilla y Perabad cuya localización dentro del término de Mediana se desconoce a excepción de Ribilla, de la que únicamente quedan el nombre, la fuente y una zona de huertos. El arco románico que está oculto tras las puertas del segundo acceso a la iglesia nos confirma que fue durante finales del siglo XI o principios del XII cuando se construyó. Al haber estado resguardado de la intemperie su estado de conservación es óptimo pudiéndose apreciar el típico ajedrezado y los capiteles diferentes e incluso los restos de pintura que durante siglos se fueron acumulando.